Empresas

Acotex

Neck&Neck

Cargo

Presidente (Acotex)

Consejero delegado (Neck&Neck)

Tiempo en el sector

Más de dos décadas

Año de nacimiento

1973

Lugar de nacimiento

Madrid

Formación

Licenciado en Empresariales por la European Business School

El hombre del confinamiento tiene nombre y apellidos para la industria de la moda. Eduardo Zamácola, presidente de la Asociación Empresarial del Comercio Textil, Complementos y Piel (Acotex), se ha convertido en el embajador del sector en España por su papel tras el estallido de la pandemia en el país.

 

Discursos, intervenciones, vídeos, entrevistas, réplicas o exigencias. En un momento excepcional, de mucha incertidumbre y en que hacía falta unión, la industria de la moda encontró en el ejecutivo un guerrero que levantó su voz en pro del sector, uno de los más mermados por la crisis. De verbo directo y diálogo sin rodeos, desde que en marzo se declarara el estado de alarma en España, Zamácola se erigió como el defensor de los intereses de la industria de la moda, reclamando claridad y cambios de normativa en aspectos como la negociación de los alquileres, la flexibilización de los de los expedientes de regulación temporal de empleo (Erte), la desinfección de la ropa o la regulación de las rebajas, descuentos y promociones.

 

Nacido en Madrid en 1973, Eduardo Zamácola es licenciado en Empresariales por la European Business School. El ejecutivo empezó sus andaduras en el sector de la moda antes de graduarse de la carrera, en la empresa que terminaría siendo propiedad de su familia y que acabaría dirigiendo unos años más tarde.

 

A los treinta años, Zamácola entró en la junta de Acotex bajo la presidencia de Borja Oria, que quería rejuvenecer la institución. Tras haber tomado los roles de vocal y vicepresidente en la entidad, en 2015 fue nombrado presidente. Dicen los miembros de su junta que el directivo ha evolucionado desde que tomó las riendas de Acotex, y que “ha aprendido a hablar con políticos”. Una habilidad que siguió cosechando y aprovechando en 2020. Con la llegada del coronavirus a España, Zamácola se dirigió con frecuencia a las altas esferas políticas del país para defender las necesidades de la industria de la moda.

 

 

El ejecutivo, que también está al frente de la compañía de moda infantil Neck&Neck desde hace más de catorce años, estuvo al pie del cañón desde el inicio de la crisis sanitaria. Del primer confinamiento a la imposición de medidas restrictivas, pasando por el cierre forzado de comercios en España para contener la segunda ola del coronavirus, el ejecutivo veló por los intereses del negocio de la moda con voz firme.

 

Zamácola llevó las demandas del sector al Congreso de los Diputados, donde reclamó una condonación de los impuestos, las tasas, los tributos y las cuotas de la Seguridad Social, entre otros.

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Congreso de los Diputados

Zamácola llevó las demandas de la industria de la moda al Congreso de los Diputados, donde reclamó una condonación de los impuestos, las tasas, los tributos y las cuotas de la Seguridad Social, entre otros, para que los comercios pudieran hacer frente al golpe de la pandemia.

 

Defensor de la economía de los operadores de moda, el presidente de Acotex también reclamó a los políticos una solución para los alquileres comerciales de las empresas que no podían hacer frente a los pagos mientras las tiendas permanecieran cerradas.

 

Los inicios

La trayectoria de Zamácola en la industria de la moda empezó un verano de su juventud. Su padre, Enrique Zamácola, entró en el capital de una empresa de moda infantil fundada en Marbella en 1990 y llamada Neck&Neck. Por aquel entonces, el ejecutivo estaba estudiando en la European Business School, y, aprovechando el contexto familiar, realizó las prácticas universitarias en la empresa. Antes de incorporarse de forma permanente en la compañía, el directivo tuvo que acabar la carrera de Empresariales y el servicio militar, que le llevó a “dar la vuelta al mundo”, según comenta con frecuencia.

 

En 1997, cuando contaba con 23 años, Zamácola entró en la plantilla de Neck&Neck. Sus inicios tuvieron lugar en el área de producción, recorriendo con una furgoneta todos los talleres de Andalucía. Un año después, en 1998, su padre compró la empresa, animado por el papel del ejecutivo en la misma y atendiendo al hecho de que ya poseía la mitad del capital de la compañía. Tras la adquisición, Javier de Rivera se puso al frente de la compañía como director general.

 

 

Coincidiendo con la nueva era de la compañía, Zamácola tomó posesión de un nuevo cargo creado por De Rivera, liderando la subdirección general de comercial y producto. Bajo la propiedad de la familia Zamácola, Neck&Neck inició su expansión a escala internacional, aupada por el traslado en el año 2000 de la sede de la empresa de Marbella a Madrid. Pese a la buena ventura del negocio, la relación entre De Rivera y Zamácola no acabó de cuajar, y en 2006 el segundo anunció su intención de salir de la empresa.

 

Este ultimátum sirvió para que su padre lo ascendiera a consejero delegado, colocándole al frente de una empresa familiar que nunca imaginó que acabaría liderando.

 

Empresa familiar

Zamácola es el sexto de nueve hermanos, cuatro mujeres y cinco hombres. Sus padres, Enrique Zamácola y Elena Ballestero, tuvieron siete hijos. Tras divorciarse, Enrique aportó dos miembros más a la familia. Casado y con tres hijos (dos niños y una niña), Eduardo Zamácola nunca pensó en terminar en la empresa familiar.

 

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Capitaneando la empresa familiar

Zamácola está al frente de la compañía de moda infantil Neck&Neck como consejero delegado desde hace más de catorce años.

 

Actualmente, la empresa cuenta con otros tres miembros de la familia en su plantilla: Ana, hermana de Eduardo, en el departamento de uniformes; Alejandra, otra hermana, que ahora pasará del área de producción a control de gestión, y su sobrino Jaime (hijo de otra hermana), en el departamento internacional. En el pasado, además, sus hermanos María (madre de Jaime) y Borja también formaron parte de la compañía. A fecha de hoy, este último está al frente de Aristocrazy, empresa de joyería que en los últimos años ha ganado notoriedad en el mercado español e internacional.

 

El actual consejero delegado de Neck&Neck ha explicado en alguna ocasión que prefiere apostar por el talento interno entre las filas de su extensa familia, ya que, en sus palabras, “en el pasado he tenido disgustos con algunos fichajes”. En la actualidad, la empresa de moda infantil cuenta con una red de más de noventa tiendas repartidas por varios países de todo el mundo: Portugal, Italia, México, Uruguay, Guatemala, China, Emiratos Árabes, Kuwait y Arabia Saudí. En España, la empresa opera con establecimientos físicos propios y a través de corners en El Corte Inglés, además de su ecommerce.

 

Entrada en Acotex

La entrada de Zamácola en Acotex fue similar a la de Neck&Neck: inesperada. Cuando tenía treinta años, el ejecutivo pasó a formar parte de la entidad, que integra a más de ochocientas empresas, cerca de 15.000 puntos de venta y más de 80.000 trabajadores en el territorio nacional.

 

Poco a poco, el directivo fue escalando posiciones hasta llegar a ser presidente en 2015. Desde entonces, Zamácola ha contribuido no sólo a defender los intereses de las compañías asociadas a Acotex, sino también a ayudarlas a generar oportunidades de venta, mayor presencia de marca y a ganar competitividad en el mercado. En la actualidad, Acotex cuenta con dieciséis miembros en su junta, incluyendo a su presidente. Los representantes provienen de compañías del sector como El Ganso, Universo del Hogar, Protocolo Novios, Patch o Fulham, entre otros.

 

Pero no fue hasta 2020 cuando las dotes comunicativas y el papel de Zamácola se tornaron fundamentales para el sector de la moda en España. Tras el estallido de la pandemia, el ejecutivo tomó el timón del sector para dar voz a los empresarios en una de las peores crisis de las últimas décadas. Zamácola se pronunció en temas controvertidos con claridad, argumentando, por ejemplo, que el sistema de expedientes de regulación temporal de empleo (Erte) no se sostenía, y que las empresas textiles debían despedir a trabajadores para hacer frente a los estragos de la crisis.

 

El presidente de Acotex tampoco dudó en postularse contrario a la jornada del Black Friday, aduciendo que llevaba a los consumidores a comprar rebajados unos productos que unas semanas más tarde podrían obtener a precio regular en la campaña de Navidad en un año especialmente difícil para el sector. Defensor del pequeño comercio y de los intereses generales de la industria española de la moda, Zamácola se dirigió en varias ocasiones a los representantes en el Congreso de los Diputados, en las que criticó con dureza la gestión de la crisis y el trato del Gobierno hacia el sector. En sus comparecencias, el presidente de Acotex reclamó con vehemencia medidas “drásticas” para hacer frente al contexto y soluciones para una industria muy afectada por el coronavirus.